Historia de Barcelona

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Desde la fundación hasta los romanos

La presencia humana en la zona de Barcelona se remonta a finales del neolítico (2000 a 1500 a.C.). Del siglo VII al VI a.C. está documentada la existencia de poblados de las tribus laietanas (íberos). Parece que también hubo una colonia griega (Kallipolis), aunque existe diferencia a la hora de ubicarla concretamente. Fue ocupada por los cartagineses durante la segunda Guerra Púnica y después se establecieron allí los cartagineses.

A finales del siglo I a.C, los romanos refundaron la ciudad sobre el antiguo poblado ibérico. La convirtieron en una fortificación militar llamada Iulia Augusta Paterna Faventia Barcino, que estaba situada en el actual barrio de la catedral y la plaza Sant Jaume. En el siglo II fue amurallada por orden de Claudio.

Ocupación visigoda, musulmana y carolingia

En el siglo V, Barcelona fue ocupada por los visigodos de Ataúlfo (año 415), provinentes del norte de Europa. Allí instalaron la corte durante un breve periodo de tiempo. En el siglo VIII, fue ocupada por los musulmanes y se inició un periodo de casi un siglo de su dominio bautizando la ciudad con el nombre de Barshaluna. En el año 801 llegaron los carolingios, que la convirtieron en la capital del Condado de Barcelona y la incorporaron a la Marca Hispánica. La potencia económica de la ciudad y su situación estratégica hicieron que los musulmanes volvieran allí en el año 985, comandados por Almansor, que la ocupó durante unos meses. Posteriormente Borrell II emprendió la reconstrucción (985) y dio paso al periodo condal.

Decadencia de la ciudad

A partir del siglo XIV la ciudad inició una etapa de decadencia que se prolongaría durante los siglos siguientes. La Unión de los Reinos de Castilla y Aragón, oficializada con el matrimonio entre Fernando de Aragón e Isabel de Castilla, generó tensiones entre castellanos y catalanes, que llegaron a su momento más crítico con el inicio de la Guerra de los Segadores, entre 1640 y 1651, y posteriormente, con la Guerra de Sucesión (de 1706 a 1714), que supuso la abolición de las instituciones propias de Cataluña y la destrucción de buena parte del Barrio de la Ribera y la construcción de la Ciutadella.

Siglo XVIII

A finales del siglo XVIII, Barcelona inició una recuperación económica que favoreció la progresiva industrialización durante el siglo siguiente.

Del siglo XIX al XX

En 1888 Barcelona organizó su primera Exposición Universal. Con ella aprendieron que la organización de grandes acontecimientos internacionales facilitaba la urbanización de la ciudad y le reportaba multitud de visitantes y proyección internacional.

En la segunda mitad del siglo XIX, coincidiendo con el proyecto del año 1854 de derribo de las murallas de la ciudad, se incorporaron las otras poblaciones del llano de Barcelona: Gràcia, Sant Gervasi de Cassoles, les Corts, Sants, Sant Andreu de Palomar y Sant Martí de Provençals. Esto permitió a la ciudad poder aplicar sus proyectos de ensanche y de desarrollo de la industria.

Los barceloneses vivieron la proliferación de nuevas formas de vida, ocio y relaciones sociales que tenían en el deporte. Nacieron una gran cantidad de clubes de natación, tenis o fútbol que tuvieron una gran importancia en la vida social de los barceloneses y en la proyección exterior de la ciudad. Clubes como el FC Barcelona (fundado en 1889), el RCD Espanyol (fundado en 1900) y el Real Club de Tenis Barcelona o el Club Natació Barcelona consiguieron una gran popularidad en la ciudad, y convirtieron Barcelona en la gran capital del deporte español de principios del siglo XX.

En 1929 se volvió a organizar una Exposición Universal y gracias a ella se urbanizó toda la zona de Plaza España y se construyeron pabellones donde ahora se encuentra Fira de Barcelona. La exposición de 1929 también sirvió como pretexto para construir el metro, inaugurado inicialmente en 1924, y ampliado en 1926.

Guerra Civil: 1936-1939

En la ciudad se vivió un proceso revolucionario para el que la CNT y la UGT llevaron a cabo colectivizaciones de empresas y servicios. La autoridad del Gobierno de la República y de la Generalitat de Catalunya eran teóricas. Casi todos los edificios, fuera cual fuera su medida, estaban en manos de los trabajadores y cubiertos con banderas rojas o con la bandera roja y negra de los anarquistas; las paredes ostentaban el hoz y el martillo y las iniciales de los partidos revolucionarios; casi todos los templos habían sido destruidos y sus imágenes quemadas.

Durante la guerra, Barcelona fue bombardeada en varias ocasiones por las tropas franquistas. El apoyo de la ciudad a las fuerzas republicanas le costó caro, no solo durante los tres años de guerra, sino durante los treinta y seis años siguientes al régimen franquista. En enero de 1939, los fascistas ocuparon la ciudad ya en la última fase de la guerra.

Posguerra y franquismo

Después de una posguerra dura, Barcelona inició una fase de desarrollo compulsivo y de especulación exacerbada. Así fue como la totalidad del llano de Barcelona, que aún conservaba cierta herencia de su pasado agrícola y rural, se urbanizó en grandes barrios dormitorio llenos de inmigrantes procedentes de otras partes de España.

Democracia

Recuperada la "democracia" con la muerte de Franco, emprendió un nuevo desarrollo cultural y urbanístico con un protagonismo creciente de la sociedad civil, que la ha dotado de grandes infraestructuras consolidando una metrópolis cosmopolita y moderna, muy atractiva para el turismo. En esta última etapa se han celebrado allí los Juegos Olímpicos de 1992 y el Forum Universal de las Culturas en el año 2004.


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