
Iberos y romanos: la fundación de Gerunda

Los primeros pobladores de la zona fueron los iberos de la tribu de los Indigetes, situados en poblados de puntos elevados por las cercanías de la actual Girona. Con la llegada de los romanos y sus conflictos militares, se fundó la ciudad de Girona. Se construyó como Oppidum (plaza fuerte amurallada) a manos del militar y hombre de estado Pompeu. La nueva ciudad, llamada Gerunda, se nutrió de los antiguos habitantes del poblado de la zona (iberos). La Girona romana era un poblado defensivo de la entrada de la Vía Augusta a Hispania y se convirtió en un centro importante de la región.
La llegada del cristianismo y el fin de la Girona romana

El primer cristiano de Gerunda documentado apareció en el 304-305 d.C. Durante aquella época, Girona no se escapó de un hecho muy importante: vivió las reformas de Diocleciano (reformas romanas que cambiaron la estructura del gobierno imperial y ayudaron a estabilizar el Imperio económicamente y militarmente debido a la crisis que estaban sufriendo), sufrió las incursiones germánicas (siglos IV-V d.C.) y al fin vio como el sistema romano se hundía definitivamente en el territorio y se instalaba un nuevo poder, el de los Visigodos. Con la llegada del nuevo poder, la Iglesia supo perdurar y se expandió durante aquellos años (siglos IV-VI d.C.).
Época medieval: dominio visigodo y musulmán

Durante esta época, la ciudad de Girona entró dentro de los planes de los visigodos. La ciudad fue un sitio importante del noreste peninsular. Igualmente Girona sufrió el proceso de ruralización que sufrieron todas las tierras que habían sido parte del imperio romano. Girona participó en la revuelta de Paz (673), en las luchas para el poder entre distintos dirigentes visigodos, lo que inició el fin del poder visigodo. Girona estaba formada por una organización eclesiástica muy fuerte y rica que hizo más fuerte a la ciudad.
En el año 711 se inició la guerra santa de los musulmanes en la península Ibérica. Ante la debilidad organizativa de los visigodos, la expansión musulmana fue muy rápida. La ciudad fue ocupada sin resistencia y no sufrió ningún tipo de destrucción. Los poderosos de la ciudad aceptaron el nuevo poder musulmán que les impuso un tributo personal y territorial. Iniciaron la construcción de una mezquita y expropiaron todos los bienes de la Iglesia y de los nobles visigodos. Los musulmanes estuvieron allí hasta el año 785, con la llegada de Carlomagno y de los francos.
La Girona carolingia
Durante 16 años, Girona fue la plaza fuerte de la vanguardia carolingia contra Islam, hasta que conquistaron Barcelona.
La organización carolingia hizo que la ciudad se convirtiera en sede del condado de Girona. El condado fue el sistema utilizado por la administración de Carlomagno para organizar los nuevos territorios de frontera. El máximo mandatario del condado era el conde. Era un cargo que otorgaba el monarca, sin independencia y no hereditario. A lo largo del tiempo, los condes catalanes fueron ganando más independencia y convirtieron el cargo en hereditario. Los condes se fueron desvinculando poco a poco de los monarcas francos.
Periodo bajomedieval

Fue la etapa de esplendor más grande de la ciudad, coincidiendo con el privilegio real de 1284 que dejaba constituir la organización de un gobierno local, los Jurados de Girona. A finales del siglo XIII, Felipe III de Francia el Ardido asedió la ciudad.
El siglo XIII fue la época de máximo esplendor de la comunidad judía en Girona. En cambio, el siglo posterior, el siglo XIV, fue la época más decadente de esta comunidad debido a su persecución y expulsión de Cataluña y de España. Hoy en día, el Call de Girona es uno de los que mejor se conservan de Europa y una de las atracciones turísticas de Girona.
Época moderna

Durante los siglos XV, XVI y XVII, la ciudad creció e iba mejorando y realizando ampliaciones de las murallas: a finales del siglo XIV el rey Pedro el Ceremonioso mandó construir un amplio recinto alrededor de la ciudad romana y en el siglo XVI se construyó una muralla en la otra orilla del Onyar que hizo posible el nacimiento del barrio del Mercadal. Estas nuevas construcciones defensivas, ayudarían a la ciudad a resistir los asedios que sufrió a finales del siglo XVII y principios del XVIII por parte de las tropas francesas, en el contexto de las numerosas guerras europeas.
Época contemporánea

Los asedios más famosos en la ciudad, son los que el ejército napoleónico protagonizó entre 1808 y 1809, durante lo que se conoció como Guerra del Francés. Tuvieron lugar entre mayo y diciembre de 1809, comandados por los mariscales Saint-Cyr, Suchet y Augereau. El general Álvarez de Castro fue el defensor de la plaza fuerte de Girona. Este militar cayó enfermo después de siete meses de asedio. La población y la guarnición estaban exhaustas. Se rindieron al ejército francés.
La segunda guerra más importante que sufrió la ciudad fue la Guerra Civil española, que enfrentó a los republicanos (defensores del sistema democrático que regía el país) contra los franquistas (militares españoles dirigidos por el general Francisco Franco que querían dominar el país bajo un régimen autoritario). Después de 3 años de guerra, el 4 de febrero de 1939, las tropas franquistas ocuparon la ciudad de Girona. Después de 40 años de dictadura franquista, volvió la democracia en Girona.
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